Jairo Varela «el aguajero de Citará»,en su séptimo aniversario.

Por : Douglas Cujar Cañadas

La vida de Jairo Varela estuvo marcada por los primeros pasos en su mundo de fantasía selvática, la cual le aportó los sonidos infinitos del Pacífico y las narraciones de las tradiciones de la raza de ébano que le ayudaron a soportar los momentos de aprendizaje en Bogotá y las vicisitudes vividas en la cruzada por afianzarse como compositor.

Pasó sus primeros años de vida entre la cultura negra, las enfermedades del trópico y las distracciones de los sonidos del coro de la escuela del cura español; las notas de los tiples y guitarras de vecinos; los cuentos y cantos milenarios de los aguajeros en el mercado dominical del puerto y el ronroneo del Atrato, lo que le permitió gozar sin salir del barrio Roma “El triángulo musical de Quibdó”

El Atrato viajero, le permitió la comunión cultural y el aproximarse al escenario de la lúdica de nadar, pescar, montar en balsadas festivas, aprovechar los réditos del embarcadero de Teresona que le aportaba para la entrada al Teatro Quibdó y le permitió el aprendizaje de la vida atrateña para poder escribir “El amanecer de los pájaros”.

Fueron los pasajes por el Club Domingo Sabio, las Timbas callejeras, las prontas visitas de “Juanacho” y “Cayayo” los estímulos que despertaron el espíritu musical. Luego, los compinches con amigos, las esquinas barriales y los grilles Mi bohío, Tambodó y Piamonte con la escucha de la Sonora Matancera, Cortijo y Matamoros lo que le empezó a fundamentar en tu caprichos musicales para fugarte de clases del Carrasquilla.

Este goce de algarabía quibdoseña lo paró el incendio de 1966, con la desaparición del “Anacobero” y la dispersión de la familia. Por ello, fue la fría Bogotá la que te acogió dándote la oportunidad de compartir con tus coterráneos; Arista y sus Estrellas y la Timba del Brujo para convencerte que tu Chocó seguía vivo y así, desde el barrio Latino, en casa de Laureano Machado se te despertara la vena musical y lograr el método para interpretar la flauta, lo que te permitió tus primeros toques con tu grupo Afroson en la Discoteca El bembé de Pinsky y al encontrarte con Ostual Serna arman una jarana en Faes “en momentos que la Salsa no era apetecida en Bogotá”.

Pero seguiste persistiendo, y aun sin el apoyo del “establecimiento bogotano” pudiste medir tu capacidad de componer, la misma que te negó Joe Madrid y la Colombia All Stars. Con la misma pasión surgiría tu primer sencillo “Niche como yo” y “El descubrimiento” para luego retornar a tu tierra en verano y cumplirnos la primera cita con tu orquesta y dar a conocer tus creaciones, sin buscar reconciliarte por ello cantaste “Las Flores también se mueren”. Todo estos estímulos lo lograste al crear un gran conjunto de la mano de Alexis lozano, que llamaste Grupo Niche, al cual diste sonido propio.

En aquella oportunidad mostrabas tus dotes de cimarrón al cantar con la inconformidad de losTiempos de ayer, frente al estado de cosas que se develaban en tu pueblo y descargar sentimientos chocoanista para retar a una clase dirigente a demostrar con hechos su compromiso con la las buenas costumbres “Dicen que mi pueblo se acaba / que nadie hace nada / que en el pasado quedó”

Por ello desde el pasado 8 de agosto de 2012, la comunidad chocoana no ha dejado de lamentar tu pronta partida.

Por ello queremos decirte gracias maestro por llevar la lírica y el sentimiento artístico de la tierra a los confines del universo, por internacionalizar nuestro canto e irradiar la cultura de un pueblo sufrido y alegre como el Chocó.

Por ello, estamos convencidos luego de tu partida física, que fue tu pasado ancestral y los espacios de vida atrateña que permitieron razón a tus composiciones y abnegación a tus luchas. Que fue el Chocó, y sus características singulares de naturaleza, saberes, cultivo del espíritu ancestral de los creadores, en fin, nuestro territorio y cultura, los provocantes para que el goce de tu música fuera diferente y original en el concierto universal.

Gracias maestro, por darnos la oportunidad de escuchar esos gritos de lucha que con abnegación y sacrificio, aún a costa de tu libertad, perseveraste para buscar la total emancipación de sus semejantes de piel y sangre. No lo demostraste al ponerle empeño a la producción discográfica y las composiciones de Etnia, Cimarrón, A prueba de fuego, Cicatricez, A golpe de folclor, La danza de la Chancaca, Atrateño, Tiempo de ayer y Ya vamos llegando, sobre la melodía armónica del lamento nativo.

Gracias Jairo Varela Martínez por mantener el linaje del aguajero, guerrear la memoria étnica en América y construir una organización musical en clave de resistencia “Niche”

Despedida a Jairo Varela en Quibdó.

DOUGLAS CUJAR CAÑADAS
Quibdó, 08 agosto de 2017

2 pensamientos sobre “Jairo Varela «el aguajero de Citará»,en su séptimo aniversario.

  1. Excelente remembranza el escrito de Douglas Cujar. Siempre estará en nuestros corazones el recuerdo innato del maestro Jairo Varela, gracias maestro por ese legado tan hermoso que nos dejó

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